La princesa y el principe

24 de marzo de 2015 (3 años, 11 meses y 24 días)

Una rutina cualquiera, de una tarde cualquiera al volver del cole, con clase de música o parque incluido:

  • – Abrir la puerta de casa (os ahorraré los 3 pisos sin ascensor)
  • – Lanzamiento de chaquetas –> Recordatorio de donde van las chaquetas –> Colocación correcta de chaquetas… o no.
  • – Bernat es fuertemente atraido por el sofá
  • – Martina empieza el despliegue de papeles, colores, plastidecors, rotuladores, tijeras, pegamento, goma eva

Y con esto… 3, 2, 1… Acción: Dibujos modo edición industrial ON

M: mamá, éste es para ti, ahora voy a hacer uno para la Mafalda

– Qué bonito!

Papá: pero no me lo habías dado a mi?

M: no, es para mamá, y éste para Mafalda y luego haré otro para Ona y otro para la Queralt y para el Adrià y…..

Ya tenemos la casa llena de dibujos. Y en cada dibujo, una nueva sorpresa, una nueva destreza, un detalle que nunca antes habíamos visto, que a lo mejor nadie le ha enseñado. Y en cada dibujo, una nueva descarga de libertad, de creación sin pautas, sin límites, sin correcciones más que las que ella quiera hacer, porque la creatividad es así, libre.

Y cuándo el dibujo tiene algo parecido a una pauta porque nos ha pedido que se lo imprimamos también surge la creatividad

M: mira mamá, la princesa y el príncipe.

En dos días acabarán el segundo trimestre de su primer curso en el cole de mayores, P3. Traerán “las notas”, un informe de 60 ítems valorados con “alcanzado”, “en proceso” y “no alcanzado”. Un informe con 60 ítems que no me dicen nada, 60 ítems que algunos ya estaban superados cuando llegaron en septiembre al colegio, otros seguirán en proceso varios cursos, porque es así, porque son tan inespecíficos que podrían mantenerse en proceso hasta avanzada la primaria. 60 ítems para todos por igual. 60 ítems en los que se olvidan de explicarnos con palabras a los padres cómo juegan nuestros hijos, cómo aprenden, cuáles son sus prioridades, cómo gestionan sus emociones.

Por eso, no leo el informe, prefiero observar a mis hijos y darle 60 pegatinas diferentes, 60 colores, 60 papeles que les permitan plasmar su propia realidad, no la mía.

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